Veeduría al Plan de Desarrollo: un instrumento para la democracia

En 1995, el entonces alcalde de Medellín Sergio Naranjo, planteó la creación de un Plan Estratégico para la ciudad que reuniera las necesidades reales de los ciudadanos. Así, en la construcción del Plan participaron instituciones públicas y privadas, el sector académico, las ONG y las organizaciones barriales y comunitarias.

Un año después se creó la Veeduría al Plan de Desarrollo de Medellín, un organismo que conformaron varias entidades como Viva la Ciudadanía, la Escuela Nacional Sindical, Conciudadanía, Proantioquia, Entre Todos y Corporación Región. Esta última organización fue la que llevó la propuesta al Consejo Municipal de Planeación.

Clara Restrepo, socia fundadora de la Corporación Región y actual directora del Jardín Botánico de Medellín, recuerda cómo fue el proceso de la Veeduría y su importancia para la ciudad en el período en que fue secretaria técnica de la misma, entre 1996 y 2003.

¿Con qué fin se creó la Veeduría al Plan de Desarrollo de Medellín?

Clara Restrepo: La Veeduría se consolidó porque veíamos que los Consejos de Planeación participaban un poco en las etapas de formulación de los planes, pero luego no había herramientas para hacer seguimiento a los planes mismos, para ver si se cumplían o no se cumplían, y cómo se desarrollaban. Entonces entre varias organizaciones de la sociedad civil acordamos crear una Veeduría al Plan de Desarrollo que pudiera evaluar cualquiera de sus componentes, o todos en su conjunto. Entonces se podía mirar el conjunto de la gestión de un alcalde a través de la Veeduría, pues hacía un seguimiento muy crítico al Plan y proponía recomendaciones.

¿Qué encontró la Veeduría? ¿Cuáles eran los mayores vacíos a la hora de ejecutar los Planes de Desarrollo?

Clara Restrepo: La Veeduría produjo libros en cada una de las administraciones. Nos propusimos hacer un compendio de las alcaldías de Sergio Naranjo, Juan Gómez y Luis Pérez, en donde especialistas en los distintos temas hacían el estudio que luego se socializaba. Allí se tocaron muchísimos temas de la ciudad como la educación, a los temas de seguridad convivencia se les hizo un seguimiento, los temas de restaurantes escolares y la nutrición de los niños, que tuvieron momentos muy críticos también, y los temas de movilidad y transporte. Desde ese momento se venía hablando de esos temas que han sido muy críticos en la ciudad.

¿Qué importancia tiene que exista una Veeduría al Plan de Desarrollo de Medellín?

Clara Restrepo: Es vital porque nada nos ganamos con hacer planes a los que no se les haga seguimiento, de los que no se conozca realmente qué ejecutaron y qué no ejecutaron. Siempre la acción pública requiere veedurías. Ahora, lo interesante de esta Veeduría es que era global al Plan de Desarrollo y podía mirar la ciudad en su conjunto, no por pedacitos. Aquí no se trataba de mirar una obra o un puente, o una vía, sino que era de mirar de manera integral cada uno de los temas. Y eso yo creo que fue muy formativo para todos nosotros, y en especial para los que luego llegamos a la administración pública. Nos aportó muchos elementos para conocer la ciudad en toda su complejidad.

¿Cómo era la relación de la Veeduría con las Administraciones Municipales?

Clara Restrepo: No era fácil, porque los pronunciamientos de la Veeduría siempre fueron muy críticos. Tratábamos de mantener una relación de respeto. Generalmente los pronunciamientos se llevaban al Concejo de la ciudad y también a otros escenarios. También llegamos a tener en algún momento unas mesas de trabajo muy parecidas a lo que hacía Bogotá Cómo Vamos, que ahora también hay Medellín Cómo Vamos, pero en ese momento no había. Hacíamos unas mesas de diálogo con la Administración para plantear lo que pensábamos. Eso se dio especialmente en el período de Luis Pérez. Sin que fuera una relación muy cercana sí era una relación de respeto y de construcción positiva respecto a los temas que nosotros planteábamos.

La veeduría se debe mantener activa como un ejercicio ciudadano, cumpliendo la labor de control a las instituciones públicas que la Constitución Política de Colombia plantea como un garante para la democracia. Hoy más que nunca se requiere de ciudadanos activos y críticos que aporta a la construcción de la ciudad y del país en el que queremos vivir.