Las calles de Medellín se llenaron de luces

Una mano
más una mano
no son dos manos;
Son manos unidas.
Une tu mano
a nuestras manos
para que el mundo no esté
en pocas manos
sino en todas las manos"
Gonzalo Arango

El día que se iba a presentar Jaime Valencia, en el entonces parqueadero de la Biblioteca Pública Piloto, mataron a Pablo Escobar. El objetivo era que el concierto del autor de la banda sonora de Décimo Grado, la famosa serie de televisión de Cenpro TV de la que tanto se habló a finales de los 80 y principios de los 90, alimentara las movilizaciones de la campaña "Enciende tu luz", en la que estaban trabajando la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Medellín, la Fundación Social y la Corporación Región para presionar por salidas políticas al conflicto armado.

Era el 2 de diciembre de 1993 y habían ordenado desmontar el concierto. Rúben Fernández, entonces director de Región, Monseñor Héctor Fabio Henao y otros tantos de los organizadores terminaron en las oficinas de la Fundación Social cantando y contando chistes con Jaime Valencia, el tolimense radicado en Bogotá, hermano de Ana, hijo de Jaime y Margoth, que además de las habilidades que tenía para la música era un excelente contador de chistes.

Las calles de Medellín se llenaron de luces un 7 de diciembre, esta vez con una segunda intención, congregarse como una expresión global y social que buscaba, pedía y añoraba la paz. Los asistentes caminaron con una vela encendida, cansados de la guerra y las cicatrices que dejaba en ciudades y ciudadanos. Iluminaron el Valle con una movilización sin precedentes, en la que los colegios católicos salieron en masa, aceptando la invitación de la iglesia, y aportando más de la mitad de los asistentes.

Región había preparado como parte de la campaña un álbum de caramelos sobre derechos humanos, que serviría como herramienta didáctica a estudiantes y profesores en cuanto a la vida, las libertades, la integridad física y personal, la participación ciudadana, la educación, las garantías judiciales y la paz, entre otros derechos contenidos en 19 páginas y 76 calcomanías.

De nuevo Región sirvió de puente en un diálogo interinstitucional con el objetivo de servir a lo que según Rubén Fernández es el planteamiento de la corporación, "innovación y conocimiento al servicio de la democracia, ese es el rollo de Región. Es un intelectual orgánico, en el sentido Gramsciano de la palabra, que pertenece al movimiento... que no es el académico que está por fuera, pero tampoco es el movimiento en sí mismo, el activista que está trabajando día y noche, no. Región piensa, propone, analiza, tiene capacidad técnica y académica para proponer cosas, pero también tiene esa dosis de locura que es necesaria en la innovación para proponer cosas distintas, todo eso alrededor de la profundización de la democracia."