Introducción
El balance que se presenta a continuación, busca identificar el avance y las dificultades encontradas frente a las apuestas institucionales y al Plan Operativo acordado al inicio del año. Este es un análisis que ayuda a identificar la marcha general de la institución, el nivel de logro de los distintos programas y áreas respecto a sus respectivas apuestas y metas definidas para el 2009 y en el que se empiezan a identificar algunas recomendaciones y retos para el 2010.
Sin lugar a dudas el año que termina es un año dominado por la crisis económica mundial y nacional y por las acciones para enfrentarla, por los efectos que la misma ha ocasionado a millones de personas y familias que han visto perder su empleo, su vivienda, reducir su ingreso y caer en la pobreza. Algunos países de la región latinoamericana, que se apartaron de forma importante de la ortodoxia neoliberal y buscaron alternativas independientes y progresistas, alcanzaron mejores resultados económicos y sociales y en consecuencia sus gobiernos lograron el respaldo de las mayorías en los procesos electorales. Son particularmente significativos los recientes casos de Uruguay (vuelve a triunfar el Frente de Izquierda) y de Bolivia (con la reelección de Evo Morales y las mayorías en Congreso y Asambleas) estos son los países con mejores resultados en medio de la crisis generalizada.
En Colombia se cayeron todos los pronósticos de crecimiento económico del gobierno y se entró en una fase de recesión. Continuó el debilitando de la frágil democracia representativa, se afectó gravemente el Estado de Derecho y el sistema de contrapoderes, con el agravante que la principal responsabilidad de este lamentable resultado, está en cabeza de la Presidencia de la República. El ejemplo más reciente se evidencia en el empeñó de hacer nombrar un Fiscal General de la Nación que esté bajo su control.
La Seguridad Democrática, principal bandera y política del actual gobierno empieza a dar distintas señales de agotamiento y crisis. Resurge el narco-paramilitarismo, fracasa en alto grado la Ley de Justicia y Paz y se recurre a la extradición de los principales jefes de los grupos paramilitares (otra manifestación del fracaso de la negociación con estos grupos). No se logra la derrota final de los grupos guerrilleros a pesar de los fuertes golpes que se les ha propinado y de los inmensos recursos destinados para la guerra (el 6% del Pib). Después de la “Operación Jaque”, no se logran los golpes definitivos y lo que se aprecia es que mantienen la capacidad de resistencia y de dar golpes esporádicos a la fuerza pública y a sectores de la población civil (indígenas, campesinos).