El Acuerdo de Paz y la construcción de paz territorial en el Valle de Aburrá

Si bien la implementación del Acuerdo de Paz es un proyecto nacional de reconstrucción social, cultural, política y económica a largo plazo, para este informe es de especial interés la mirada territorial, que pretende atender las dinámicas locales de una guerra de más de 60 años. Son muchas las tareas que tienen los diferentes sectores sociales del país para la consolidación de la paz, y tal vez, una de las más importantes sea establecer lazos de coordinación política y técnica en los ámbitos de gobierno local, departamental y nacional, de modo que las prioridades gubernamentales contengan los intereses colectivos de los territorios y pueda garantizarse los derechos constitucionales de los y las colombianas, y la construcción de una paz estable y duradera. El 24 de noviembre de 2018 se cumplieron 2 años de implementación del Acuerdo para la terminación definitiva del conflicto, firmado por el Estado colombiano y las FARC-EP. Como se especificó en el primer informe de balance, “Cómo va la implementación del Acuerdo de Paz entre el Estado colombiano y las FARC”, elaborado en julio de 2018, la firma de este Acuerdo ha representado una serie de transformaciones para la sociedad colombiana, algunas de las más destacadas son la desmovilización y reincorporación a la vida civil de tantos hombres y mujeres que cambiaron sus armas por proyectos educativos, productivos, políticos, entre otros; la posibilidad de hacer oposición desde la política y no desde las armas, y la transformación de cientos de territorios colombianos, antes vedados por la guerra. El presente documento, expone algunas estimaciones generales sobre el panorama nacional de implementación, ideas sobre el concepto de paz territorial y su pertinencia, información sobre los instrumentos territoriales que establece el Acuerdo y sus limitaciones, y hace un acercamiento a los esfuerzos de las administraciones locales del Valle de Aburrá en clave de la construcción de paz territorial. La información que se presenta aquí tiene por objetivo visibilizar el contexto de Antioquia, departamento con mayor acumulado de víctimas del conflicto armado en el país, 1.153.197 según el Registro Único de Víctimas RUV, a fecha de corte del 1 de enero de 2019, y la subregión del Valle de Aburrá, que concentra gran parte de la población víctima de desplazamiento del departamento. Este informe reitera que la construcción de paz es un camino que necesita recorrerse de forma articulada e incluyente a todos los sectores sociales, todas las instancias de gobierno y agentes internacionales. La pluralidad de actores es un aporte al brindar ideas y estrategias para responder de forma creativa a urgencias sin perder de vista un futuro claro, construido de forma colectiva. Aquí destaca una visión de paz territorial que concibe el territorio como una institucionalidad no solo compuesta por autoridades locales sino también por agentes sociales y políticos, que deberían participar en el pacto de normas y estrategias encaminadas a la implementación de lo acordado, atención de las secuelas del conflicto bajo soluciones a largo plazo y desarrollo de garantías de no repetición. Con este informe, esperamos seguir aportando elementos para acercar a la ciudadanía a lo establecido en el Acuerdo de Paz, y las implicaciones de este Acuerdo en la construcción de paz territorial. Ver el informe
De contar muertos a nombrar a nuestros muertos

Por: Luz María Tobón. Directora de El Mundo
Una agenda para tiempos oscuros

La lista de motivos para el escepticismo y la desesperanza, es interminable y realmente aplastante. ¿Cómo no sucumbir ni permitir que el país y sobre todo, las conquistas democráticas y la paz, se nos escurra entre las manos? ¿Qué hacer ante esto?
La memoria en disputa

Por: Carlos Arturo Charria. Politólogo
Nos faltan 574

Lo que esperamos y requerimos como ciudadanía, ante el poder de los armados, es que el Estado nos proteja. En eso consiste un Estado Social de Derecho: en proveer a la ciudadanía la protección y la seguridad que ella, por sí sola, no puede darse.
Una novena por la paz y la reconciliación

Esta novena por la paz que se presenta es una posibilidad para quienes participan a sentirse implicados en la construcción de la convivencia, la paz y la reconciliación; para reconocer el valor y la dignidad de nuestras vidas, la de los demás y la de todos los seres que habitan la casa común; como valor fundamental de nuestra convivencia en sociedad.
El deber de la memoria debe preservarse

Las nominaciones a la dirección del Centro Nacional de Memoria Histórica, en remplazo de Gonzalo Sánchez, dan cuenta de que la memoria es, para un sector de la sociedad, un nuevo campo de batalla. Postular personas sin idoneidad académica, con ánimos revanchistas que desconozcan el valor de lo construido, es hoy una amenaza real.
“Si Medellín no logra reconciliarse, no habrá reconciliación en el país”

Para que Medellín avance en este camino es necesario reconocer que hoy somos una ciudad fracturada, escindida, polarizada. Necesitamos tender puentes, activar diálogos difíciles pero posibles. Hemos liderado en buena medida las dinámicas del conflicto armado, somos la tierra que vio nacer sus más poderosos protagonistas y sus miles de víctimas. En medio de esto, contamos también con una serie de experiencias de resistencias, de iniciativas de paz que, desde los barrios, las instituciones, el arte y la cultura nos han enseñado otras gramáticas.
¡Que la seguridad no nos cueste la vida!

Esta ciudad tiene un invaluable acumulado de experiencias de convivencia y alternativas de cuidado construidas por décadas por organizaciones sociales que deberían ser reconocidas y fortalecidas.
Paz, memoria y reconciliación en San Carlos

Con el objetivo de “empoderar 120 mujeres y jóvenes rurales de las zonas cafeteras del Municipio de San Carlos, mediante el fortalecimiento productivo, el aumento de su participación e incidencia en el desarrollo y la apropiación de su rol como constructores de paz, memoria y reconciliación en el Municipio de San Carlos, nace el proyecto “Acompañamiento social para la reconstrucción de memoria histórica de la vida de las comunidades y de los hechos causados por el conflicto en el municipio de San Carlos, Antioquia”, financiado por la Asociación Nacional de Cafeteros de Colombia y ACDI/VOCA El proceso se desarrolla con 120 mujeres y jóvenes, trabajando en grupos de 30 personas, con quienes se realiza un proceso formativo centrado en temas de Memoria, Paz y reconciliación. Adicionalmente, el proceso contempla el acompañamiento social a las 120 familias de las y los participantes. Para esta estrategia se diseñó una bitácora en donde se incentiva a los y las participantes a que plasmen allí algún aspecto de sus reflexiones, memorias, afectaciones, sueños y perspectivas de futuro, también aspectos de las memorias familiares y comunitarias. Las bitácoras son el medio para conocer a las personas participantes y sus familias, comprender las principales afectaciones y huellas que ha dejado el conflicto, las perspectivas de futuro y los aportes a la construcción de paz. La metodología empleada en el proceso formativo ha impulsado acciones y sensaciones de convivencia, solidaridad y respeto, fortaleciendo vínculos y lazos de confianza que se habían roto como efecto de las violencias; esto se ve materializado en el proceso de diligenciamiento de las bitácoras, en donde se han vinculado otras personas, por ejemplo miembros de la familia y vecinos. La bitácora Por los Surcos de La Memoria ha sido una motivación para las personas que participan en el proceso, a partir de la reconstrucción de relatos autobiográficos se empieza a recuperar las memorias de la tradición campesina y cafetera, que fortalece los procesos de identidad y de apropiación del campo. Los relatos socializados hasta ahora han evidenciado la importancia del hogar, la tierra, el cultivo y la vida campesina, como la memoria que se quiere visibilizar y construir. Con este proceso se ha avanzado en la reflexión alrededor de la memoria, como un proceso amplio, plural y dinámico, que no solamente se reconstruye desde las memorias del dolor y el sufrimiento, sino desde la resistencia, la vida cotidiana y la proyección hacia el futuro. En términos de Todorov, se está transitando de una memoria literal, a una memoria ejemplar.