El Seminario Alternativas de Futuro para Medellín propició la participación de las comunidades

Se iban a reunir en un lugar del barrio. Algunos dudaban del espacio que se abría, era la primera vez que un alto funcionario del estado los visitaba, y como si fuera poco, los escuchaba y dialogaba con ellos sobre sus necesidades y opiniones con respecto a temas de la ciudad. Los resultados de estas discusiones, o foros comunales como le llamaban los organizadores, tanto preguntas como respuestas, se llevarían a un encuentro sobre el que conservaban aún cierto escepticismo, el Seminario Alternativas de Futuro para Medellín y su Área Metropolitana.

Este era un primer acercamiento a entablar discusiones sobre lo que suponía habitar la ciudad, más en la década de los 90, donde se inició una disputa entre grupos armados al margen de la ley y grupos milicianos independientes por el territorio en los barrios populares de Medellín. Este tipo de situaciones y la masificación del narcotráfico derivaron en la mayor tasa de homicidios de la ciudad, 444 por cada 100.000 habitantes, según cifras de la época de la Asesoría de Paz y Convivencia de Medellín.

En los foros comunales se encontraron 937 dirigentes, 433 organizaciones comunitarias de los corregimientos y 217 organizaciones de los barrios y asentamientos de la ciudad para dialogar sobre esos temas que le interesan a la ciudadanía, como el empleo, la educación, la vivienda, el espacio público, la cultura, la organización comunitaria, la participación y la seguridad ciudadana.

En transcurso de las discusiones se visibilizaron diversas problemáticas, como la escasez de espacio público que se daba en el norte, donde cada habitante solo disfrutaba de, en promedio, 0,09 metros cuadrados para la recreación, cuando el promedio internacional era de 10 metros cuadrados. O que en las laderas del norte del valle vivía el 52% de desempleados de la ciudad, que el 48% de los jóvenes se encontraba fuera de la educación secundaria o que aproximadamente el 70% de las casas no poseía escritura pública.

Los resultados encontrados confluyeron en el Seminario Alternativas de Futuro para Medellín y su Área Metropolitana, donde expertos del país y el exterior entraron en un diálogo con lo que se descubrió en los foros comunales, los problemas, las preguntas, las preocupaciones y las necesidades de las comunidades.

"Lógicamente de ahí salieron varias cosas muy valiosas, primero, la posibilidad de distintos sectores de encontrarse para discutir problemas públicos, en particular el mundo académico de los especialistas, el mundo de los servidores públicos y el mundo de las organizaciones sociales. Esos tres actores pudieron dialogar ahí, discutir", explica Rubén Fernández, investigador y entonces director de Región. El seminario convirtió el tema de la seguridad ciudadana en un problema público del que debía hablarse en espacios con una alta participación. "Hasta ese momento, la seguridad ciudadana era un asunto que se discutía en ámbitos cerrados y en alguna oportunidad académicos se metían a discutir el tema. Nosotros discutimos eso, en ese marco, en un tema de debate público", agrega Rubén.

Región continuó presente en varios de los proyectos que tenían como objetivo solucionar las problemáticas encontradas en los foros comunales y tratadas en el seminario, como el Plan Estratégico para Medellín y su Área Metropolitana, como Ciudad Educadora y sus recorridos de ciudad. Desde sus inicios Región quiso apostarle a acompañar procesos, a que sus investigaciones tuvieran un impacto en la ciudad, en la región, en las vidas, y obedecía a esa visión de cambiar el mundo desde acciones pequeñas que un cuarto de siglo después aún conserva. "A partir de cierto punto no hay retorno. Ese es el punto que hay que alcanzar", escribió Kafka alguna vez.